La vida en colores: "intensidad y vacío"

Cuando el color cuenta una historia

Imagínate que entras en una habitación completamente roja. Sus paredes, el techo, el suelo y hasta la luz son de este color, todo está teñido de un rojo intenso. Mientras pasa el tiempo te empezás a poner alerta, a sentirte incómodo. Esta sensación es el color actuando en tu cerebro. ¿Qué pasaría si esa habitación por el contrario fuese azul? ¿Te sentirías calmado? ¿o te inundaría un mar de tristeza?

Los colores no tienen únicamente fines estéticos, estos van más allá. Intentan transmitir emociones, situaciones vividas e incluso estados mentales. En cada elección cromática de un artista, hay una intención mucho más profunda. Podemos verlo desde las primeras pinturas hasta el día de hoy, siendo que éste es uno de los elementos más importantes a la hora de construir una obra, son una herramienta para que el artista llegue al espectador. Tomemos de ejemplo a Pablo Picasso, pintor que llenó sus cuadros de tristeza en su famosa “Época Azul”, atravesada por el suicidio de su mejor amigo; para años después, al mudarse a París y cambiar su vida, empezó usar colores más cálidos y vibrantes. Gracias a esto podemos ver cómo el artista busca con sus obras reflejar su vida y estados de ánimo, en la etapa en la que él atravesó una pérdida sus obras estaban llenas de melancolía y miseria estos cuadros se contraponen a su siguiente paso en el que transforma esta tristeza y sigue adelante.

“El viejo guitarrista ciego” Época Azul.

La conexión de los colores con la sociedad

Los colores por separado pueden tener connotaciones ya asociadas a emociones, como el azul a la tristeza y soledad o también el rojo al amor o a la violencia. Pero en una composición pueden estar mezclados de tal forma o utilizados de tal otra que significan cosas distintas, asimismo el contexto histórico también les da otro valor. Por ejemplo, en la antigüedad a los colores se los utilizaba como simbolismo de estatus social y económico, dado que algunos eran más caros y difíciles de conseguir que otros. Dentro de este contexto podemos encontrar a artistas como Vincent van Gogh siendo que en sus primeros años predominaban los tonos oscuros, terrosos y apagados en los cuales buscaba retratar la vida campesina con crudeza y realismo, transmitiendo esfuerzo, pobreza y una conexión directa con la tierra.

Una de las obras más representativas de esta etapa es “Los comedores de patatas”. Ésta buscaba transmitir la dureza y la honestidad de la vida campesina. No intentaba idealizar, sino mostrar su realidad tal como era, humilde, trabajosa y, en muchos aspectos, difícil. A través de estos tonos creó una atmósfera pesada y casi austera, un detalle de tantos son las manos ásperas de los campesinos, enfatizando que esas mismas manos que comen las patatas son las que las cultivaron y aunque la escena pueda parecer sombría hay un sentido de dignidad en la vida cotidiana de estas personas.

“Los comedores de patatas” creado por Vincent Van Gogh.

A veces los colores están ahí y ni les prestamos atención, y otras veces terminan diciendo más de lo que parece. Por eso, más que verlos por encima, vale la pena detenerse un poco. Porque en esos detalles simples, que muchas veces pasan desapercibidos, es donde realmente se empiezan a notar las diferencias.