Desde el norte de Sudamérica, y consagrada en el mundo entero como la gran exponente del café de origen colombiano, la reconocida franquicia de Juan Valdez desembarcó en el barrio de Villa Urquiza. La propuesta es tan ingeniosa como cautivadora para cualquier persona amante de la semilla del cafeto: regalarnos la experiencia de un auténtico cafecito de especialidad sin la necesidad de pasar por un aeropuerto ni pagar un boleto de avión.
Pero antes de hablar acerca del impacto de su llegada a Argentina, primero nos tenemos que remontar a sus orígenes en Colombia. A mediados del siglo XX, el café de Colombia era uno de los más valorados del mundo, pero se vendía de forma anónima en los puertos, siendo confundido con cafés de menor calidad. Para cambiar esto, en 1959 nació un mito publicitario en Nueva York fomentado por la Asociación de Caficultores Colombianos: Juan Valdez, un arriero de ficción con sombrero y bigote que, junto a su mula Conchita, le puso rostro humano al esfuerzo de más de 500.000 familias caficultoras. El personaje fue tan exitoso que cobró vida a través de auténticos productores colombianos que viajaron por el mundo promocionando el grano premium. Pero el verdadero momento cumbre llegó en 2002, ya que para competir con los gigantes de las cafeterías comerciales, la empresa caficultora dejó de ser solo un sello de los paquetes de supermercado y abrió sus propias tiendas boutique, en donde actualmente, además de vender café, venden distintas mercancías con su logo relacionadas con todo el mundo de las bebidas calientes.
Aunque si nos ponemos estrictos, esos productos ya los podías conseguir desde hace un tiempo atrás, ya que previamente se inauguraron otras sucursales por la Ciudad de Buenos Aires, contando actualmente con un total de 8. Ubicadas en el Unicenter Shopping
en el primer nivel, siendo esta la primera en ser abierta en Argentina, la de Recoleta
, otra que queda en Núñez
, la del Alto Neuquén,
una en el Aeropuerto de Córdoba
y otra en el Aeropuerto de Neuquén
, e inauguraron uno recientemente en Maschwitz
. Finalmente, está la que abrió en Villa Urquiza
el 4 de agosto del año 2025.
Esta última tiene la particularidad de encontrarse en una esquina donde antes había estado el local de milanesas llamado el “Club de la Milanesa". Este lamentablemente decayó con el pasar de los años debido a la calidad de las supremas de pollo y las condiciones del lugar, hasta que eventualmente cerró. Pero a veces una puerta se debe cerrar para abrir otra que nos permita explorar sensaciones nuevas. Siendo que el edificio sería ahora una cafetería, que si eres alguien de la zona, estarás de acuerdo en que nos encontramos con algún lugar para merendar cada dos cuadras, solo que en este caso nos brinda la particularidad de tener los tintes caribeños.
Lo primero que podemos apreciar desde afuera es su llamativo exterior, logrando distinguirse bastante de los edificios porteños gracias a su aspecto de madera, siendo esto lo poco que quedó del anterior local. Una vez adentro, te recibe con una hermosa luz cálida en caso de que sea de noche o una brillante luz natural si el día lo amerita. Se trata de un lugar abierto, con varias ventanas, que evita el sentimiento de encierro y que, en las mañanas, te permite poder tomar un café desde adentro con una maravillosa iluminación sin necesidad de focos. También te encuentras con que el local tiene una decoración que incluye detalles con respecto a Colombia, como el gran mural que podemos ver al subir las escaleras al segundo piso, el cual cuenta con una hermosa vista hacia la avenida, además de diversas bolsas de su producto estrella que sirven de adornos y plantas que le dan más vida al ambiente. Otra de sus ambientaciones que nos hacen ir al norte de nuestra región cultural es la música, ya que todo el día podemos escuchar salsa, cumbia y cantantes originarios de Colombia, como Juanes. Aunque esto va variando mucho dependiendo de los trabajadores que se encuentren en el establecimiento ese día, porque podemos ver en muchos de los que nos atienden ese acento característico del país del realismo mágico, quienes son personas muy chéveres o copadas para los porteños.
Adentrándonos un poco más en el local, nos encontraremos con una estantería gigante que sirve como exhibición para la diversidad de productos que tiene Juan Valdez: desde tazas decoradas, termos y una gran variedad de café de especialidad para distintos tipos de cafeteras, cuyo olor es posible olfatear desde el empaque, lo cual te permite ver cuál de todos vas a llevarte a tu casa primero. En todo caso, si gustas, puedes pedirlo en grano para molerlo tú mismo, aunque dentro del lugar también puedes pedir que lo muelan a tu gusto, además de contar con sus respectivas versiones en cápsulas.
Frente a todo eso, se encuentra el mostrador, en donde podemos apreciar la gran variedad de productos originarios de la gastronomía colombiana, como la reconocida arepa propia de dicho país, que se puede comer rellena de queso o con jamón y queso, siendo ambas elecciones igual de deliciosas. Otra opción del menú que podemos apreciar son los buñuelos, pequeñas bolas de masa fritas que son ricas y baratas; las almojábanas y el pandebono, ambas siendo una especie de panecillos con sabor a queso, con la diferencia de que el segundo está hecho con yuca o mandioca y el otro con maíz, bastante ricos y, en particular, similares al chipa, en especial el pandebono, aunque queda en el cliente la aventura de venir a comprobar cuál es más rico. De igual manera, ofrecen también productos de origen argentino, como medialunas de jamón y queso y las normales, palmeritas, diversas tortas como la Matilda, el lemon pie y otros postres porteños, además de ofrecer el especial de la casa: la torta Juan Valdez, te dejamos la tarea de ir a descubrir qué sabor tiene. En cuanto a las infusiones, el local además de ofrecer una gran variedad de formas de consumir café en todo su esplendor, como el clásico “tinto” de Colombia, se puede encontrar diversos tamaños como en maneras de prepararlo. De igual manera cuenta con exquisitas chocolatadas y un conjunto de variedades frías, como jugos y licuados. Actualmente, hay una variedad de almuerzos, como diversas ensaladas o empanadas colombianas de carne y pollo, las cuales contrastan con las argentinas, ya que el relleno contiene papa junto con carne desmechada y están hechas con maíz, que, si bien no llegan al nivel de las empanadas argentinas, son una buena opción en caso de querer variar. En todo caso, cualquiera de todas las comidas deliciosas se puede pedir para llevar, en caso de que no puedas sentarte a disfrutar, pero sí quieres saborear los manjares ya mencionados. Si bien, por ser un lugar de comida extranjera y traer productos del exterior, uno creería que sería bastante costoso, la realidad es que el precio no se sale mucho de lo que es una salida a merendar por la zona, gastando un aproximado de $10.000 a $20.000 pesos en caso de que te pidas algo para tomar y comer, siendo bastante accesible para lo rico que es.
El local es bastante grande, contando con una variedad de mesas, ya sea para venir solo, acompañado o con un grupo de parceros y parceras, en donde vas a estar cómodo y pasar una linda tarde, ir y arrancar la mañana con un potente desayuno o terminar tu día con un cafecito. Juan Valdez también sirve bastante en caso de que quieras ir a trabajar o estudiar con una compu, ya que la mayoría de las mesas cuentan con enchufes, ofrece un wifi gratis aceptable y las mesas son espaciosas, permitiéndote estar en tu mundo. Aunque no recomendamos ir a hacer algún tipo de actividad educativa o laboral en hora pico, ya que el lugar se llena a tal punto que no hay ni una sola mesa libre de 4:30 p. m. a 6:30 p. m., en caso de querer estar tranquilo, porque si te encanta el ruido y escuchar conversaciones ajenas, este horario es perfecto para ti.
En conclusión, Juan Valdez es un local que funciona como un pequeño espacio que logra llevarnos a la hermosa región de Colombia de manera muy sencilla, con un espacio novedoso que logra diferenciarse de las cafeterías porteñas. Ese maravilloso olor a café que sale cuando una persona ingresa para degustar una buena taza o cuando alguien, luego de haberse dado el gustico, sale más contento de la vida por esas puertas. Sin duda, es un plan “bacán” que tienes que hacer a la mayor brevedad posible, así que, como dicen en Colombia, "hágale".
Si te queda alguna duda, te dejamos el link de la página oficial de ellos en Argentina para que puedas informarte un poco más: ar.juanvaldez.com
Y también si queres chusmear te dejamos su Instagram:@juanvaldezcafear
A veces, las grandes realidades nacen de los sueños más chicos. En el corazón de Villa Urquiza, más específicamente en La Pampa al 4773, existe un espacio de entrenamiento que no se construyó simplemente con fierros y cemento, sino con la convicción de una nena que, hace casi tres décadas, pisó un tatami por primera vez, esa tradicional colchoneta firme que cubre el suelo donde se practican artes marciales. Esta es la historia de Zona Brava Entrenamiento, un lugar que desafía los estereotipos y redefine lo que significa entrenar fuerte.
La historia de este rincón comenzó cuando su fundadora, Belén, tenía apenas 12 años. A esa edad descubrió el taekwondo y se enamoró por completo de las artes marciales. Durante más de 20 años se formó incansablemente como instructora de diversas disciplinas de combate y fitness, ganando experiencia y habitando un mundo que, durante mucho tiempo, estuvo mayormente ocupado por hombres. En la mayoría de los gimnasios y espacios de pelea, las mujeres solían ser pocas. Había que ganarse un lugar entre decenas de varones para levantar peso, usar guantes o aprender a defenderse. Con el tiempo, y tras ver cómo las disciplinas tradicionales a veces se volvían demasiado comerciales, nació una gran pregunta: “¿Cómo puedo seguir transmitiendo todo lo que las artes marciales me dieron, pero desde un lugar diferente?”.
Quienes entrenan en Zona Brava saben que la exigencia física no está peleada con pasarla bien. El alma del gimnasio es la personalidad de Belén, quien es una instructora carismática y llena de energía, que busca transmitir sus conocimientos con total simpatía. En sus clases, cada explicación técnica viene acompañada de un momento gracioso o una palabra de aliento que afloja las tensiones y saca una sonrisa, haciendo que hasta el ejercicio más duro se vuelva disfrutable.
Esa misma frescura y dinamismo se mudan diariamente a las pantallas. A través de sus redes sociales, @zonabravaentrenamiento, Belén comparte contenido sumamente divertido y motivacional, donde muestra momentos de sus clases, rompe el hielo con humor y contagia su pasión de una manera tan cercana que dan ganas de ponerse las zapatillas e ir a entrenar inmediatamente.
Para lograr que cada mujer descubra y potencie su fuerza física y mental, el espacio ofrece una grilla de propuestas dinámicas junto a una gran variedad de horarios. Functional Fight Program es la propuesta estrella y el corazón del lugar, porque es un programa único creado y registrado por la propia Belén que fusiona a la perfección las técnicas de las artes marciales con la dinámica del entrenamiento funcional. Está pensado especialmente para que las mujeres aprendan a dominar su cuerpo y liberar tensiones, sin cinturones ni torneos.
Para adaptarse a los objetivos y tiempos de cada alumna, Zona Brava organizó sus propuestas en tres formatos pensados para disfrutar y formar parte de su comunidad. Por un lado, el Funcional Pack otorga acceso único a las clases de Entrenamiento Funcional y GAP, ideal para quienes buscan entrenar la fuerza real, mejorar la postura y ganar resistencia. Por otro lado, para quienes quieren descargar tensiones y ganar confianza, el Fight Pack se presenta como el pase ideal, al incluir el acceso a todas las clases de combate del espacio, como Boxeo, Aerobox y el exclusivo F.F.P. (Functional Fight Program). Finalmente, el All Access Pack aparece como la opción definitiva para las que no quieren perderse nada, ofreciendo un acceso completo y libre a todas las clases del gimnasio en la totalidad de los horarios disponibles, sumando, además, beneficios en talleres y clases especiales.
Si después de conocer esta historia te dieron ganas de sumarte a su energía, el mejor camino es animarse a dar el primer paso. Podés reservar una clase de prueba para conocer el ambiente y cruzarte con mujeres que, al igual que vos, buscan superarse día a día. En Zona Brava, entrenar cambia el cuerpo, pero la comunidad y el sentirse empoderada definitivamente cambian la vida.