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Porta Negra

En una calle común del barrio de Villa Urquiza, pasando bastante desapercibido al caminar por la calle Mendoza debido a la cercanía de “Estilo Misión” y “Dandy”, se encuentra “Porta Negra”, una deliciosa cafetería de especialidad.

Desde afuera, el lugar no parece muy grande; cuenta con un par de mesas al aire libre, mientras que por dentro el local es bastante chico y compacto, con un banco largo conectado a varias mesitas de poca capacidad. Esto lo convierte en el sitio ideal para personas a las que les gustan los ambientes tranquilos, ya que no es un espacio saturado de gente. Es excelente para ir una tarde con un amigo o en pareja, para tener citas, reencontrarse con alguien después de mucho tiempo, o incluso para estudiar o trabajar. En caso de no tener tiempo, pedir un café para llevar suele sacrificar el buen sabor si se busca rapidez; pero aquí el caso es completamente distinto. El servicio es muy eficiente y todo lo que preparan tiene un delicioso sabor, tanto para consumir en el establecimiento como para pedir e ir disfrutando mientras se camina por el barrio. Esto refleja el cariño y dedicación de sus empleados.



La cafetería, haciendo honor a su nombre, presenta una decoración dominada por tonos oscuros. Prácticamente todo el lugar es negro, a excepción de un par de dibujos coloridos en las pizarras, hechos por los propios clientes y el personal, que le aportan un toque distintivo. Y aunque su aspecto apagado hace que muchos pasen de largo sin imaginar las delicias y el ambiente único que se pierden, posee un fondo artístico que le transmite una vibra muy viva por dentro.



Desde un punto de vista subjetivo, es bastante más delicioso que Starbucks, Estilo Misión y Dandy. Esto se debe a que ofrecen café de especialidad, caracterizado por una gran variedad de granos de diversos orígenes como Guatemala, Perú, Bolivia y Brasil, además de contar con múltiples opciones para acompañar la merienda. Aunque es obvio que no compite con dichos establecimientos en cuanto a infraestructura gastronómica y nivel de restaurante, este lugar destaca por sus infusiones calientes, un apartado en el que supera a los otros de manera indiscutible. Sin embargo, las galletitas, los postres, los tostados y todo lo que entra en la categoría de comida están a la altura de las mejores cafeterías del barrio de Villa Urquiza. Dentro de su menú ofrecen diversas preparaciones de café; a consideración personal, la de excelencia es el capuchino, aunque su infusión estrella es el flat white. Además, tienen chocolatadas, bebidas frías, té en hebras y filtrados. Por otro lado, ofrecen alfajores, budines, tortas, cookies, roles, laminados y opciones saladas, entre las cuales la recomendación principal es el sándwich J&Q: un chipá prensado relleno de jamón y queso tostado. En resumen, cuentan con una variedad bastante completa de productos. Te dejamos el enlace del menú para que le eches un vistazo y veas las promociones que poseen. También venden cafés de origen para quienes tienen cafetera en casa y quieran llevarse un poco del sabor de este establecimiento.

Sin embargo, si tuviera que darle un atributo característico a este lugar, sería el vínculo y la unión. Al no ser un sitio masivo y al no rotar constantemente de personal (los baristas son casi siempre los mismos), permite el desarrollo de una relación vendedor-cliente como ningún otro, algo difícil de conseguir. Por dentro, el local tiene un banco donde las personas están literalmente sentadas unas al lado de las otras; esto da espacio para conocer gente nueva y formar relaciones con desconocidos compartiendo un cafecito. Es un ambiente bastante llamativo tanto para personas extrovertidas que buscan hacer amigos como para introvertidas a las que quizás les cuesta más animarse a hablar. Como todos los empleados del local son agradables, no tardarás en relacionarte con ellos de manera amistosa y familiar.

En conclusión, la esencia de este pequeño local que pasa desapercibido no radica en ser llamativo, sino en la calidez y comodidad que transmite y que otras cafeterías de la zona no logran igualar. Además, cuenta con comidas únicas y cafés bastante deliciosos. Así que, la próxima vez que pases por Mendoza, entre Bucarelli y Bauness, date una vuelta por Porta Negra para disfrutar de una linda experiencia. Si con esto no hemos logrado convencerte, te dejamos su Instagram para que puedas ver más.

Instagram:@portanegracafe

Una comunidad que transforma

¿Alguna vez te pusiste a pensar quiénes diseñan las aplicaciones, los videojuegos o las redes sociales que usamos todos los días? Durante mucho tiempo, el universo de la tecnología pareció un espacio reservado para unos pocos. Sin embargo, en un mundo donde la tecnología moldea nuestro futuro, es indispensable que las ideas, miradas y soluciones vengan de voces diversas. De esa premisa surge Chicas en Tecnología (CET), una organización sin fines de lucro que nació para romper moldes y demostrar que las jóvenes no solo consumimos tecnología, sino que también tenemos todo el potencial para crearla.

Fue fundada en Argentina en el año 2015 por un grupo interdisciplinario de mujeres apasionadas por la educación, el diseño, la programación y el emprendimiento. La organización comenzó con una pregunta clara: ¿por qué hay tan pocas mujeres estudiando o trabajando en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas)? A partir de diagnósticos concretos y un trabajo territorial, identificaron que los estereotipos de género y la falta de referentes visibles aparecían desde muy temprana edad. Para cambiar esa realidad de raíz, se propusieron construir un puente accesible entre el interés de las adolescentes y las herramientas reales del sector tecnológico.

El objetivo central de Chicas en Tecnología es reducir la brecha de género en la industria a través de programas, talleres y experiencias educativas completamente gratuitas para jóvenes de toda América Latina. Sus iniciativas van mucho más allá de enseñar a escribir líneas de código o diseñar interfaces. Acompañan a las participantes para que utilicen la tecnología como un medio para resolver problemáticas concretas de sus comunidades, combinando la formación técnica con el impacto social. Además, la organización fomenta una red activa de apoyo donde las chicas conectan entre sí, encuentran mentoras y ganan confianza en su propia voz, sumado al desarrollo de investigaciones periódicas que visibilizan la situación del sector para impulsar cambios profundos.

Un aspecto clave de su propuesta es que las iniciativas se renuevan año a año para estar a la par de los constantes avances digitales. Aprender en CET se convierte en un recorrido dinámico y muy entretenido, pensado para incorporar conocimientos de forma natural y práctica. Todo este proceso se vive en un entorno donde el acompañamiento constante y la colaboración entre pares hacen que dar los primeros pasos en el mundo tecnológico resulte motivador y accesible para cualquiera que tenga ganas de explorar.

Además, la organización mantiene una presencia activa a través de su sitio web y sus redes sociales, espacios donde publican constantemente sus nuevas convocatorias y actividades. Mantenerse conectada con la comunidad no solo permite enterarse de las propuestas disponibles, sino también formar parte de una red en constante crecimiento que impulsa el desarrollo personal y profesional a largo plazo, abriendo puertas a nuevas experiencias a medida que cada joven avanza en su camino.

Dentro de sus distintas iniciativas, el festival PUMM, cuyas siglas significan Programando un Mundo Mejor, se destaca como el hito más esperado del año. Para esta edición de 2026, el encuentro se realizará el próximo 14 de octubre y convocará a jóvenes de entre 13 y 23 años de forma totalmente gratuita, requiriendo únicamente una inscripción previa. El festival se desarrollará en un formato híbrido que combina la participación presencial con la transmisión en vivo a toda la región. Durante esa jornada intensa y participativa, las chicas se sumergen en talleres prácticos e informativos, escuchan a referentes del sector y trabajan en equipo para idear y presentar prototipos en el momento.

Formar parte de este movimiento demuestra que la tecnología cobra un sentido totalmente nuevo cuando se combina con la creatividad, el trabajo en equipo y el compromiso social. No se trata solo de aprender a programar, sino de entender que las ideas tienen el poder real de transformar realidades y construir un ecosistema digital mucho más diverso.

Visitar sus plataformas, sumarse a sus talleres o simplemente difundir su trabajo es la forma en que esta red sigue expandiéndose. Al final del día, el futuro de la innovación ya no es una promesa lejana ni algo que dependa de otros: es un camino que se está diseñando hoy y en el que todas tenemos un lugar para hacer escuchar nuestra voz.